Pero Cantalamessa, además, manifestó que "Cristo provoca a las fuerzas del mal" y que éstas "llevarán a su rechazo y a su eliminación". Al establecer tal paralelismo, el predicador identifica a ateas y ateos con el concepto mitológico del "mal", ubicándonos en el opuesto extremo de la beatitud divina, y transmitiendo así a su audiencia la consigna de despreciar, odiar o rechazar a quienes carecemos de su fe. El mecanismo no carece de relación con anteriores condenas y amenazas, al judío, al hereje, al comunista o al masón, lo cual nos obliga a adoptar una actitud preventiva, habida cuenta del vigor con que el catolicismo romano suele defender sus dogmas.
Entre alguna que otra disquisición pascaliana, el franciscano ha afirmado que el ateísmo "es un lujo que se pueden permitir solo los privilegiados de la vida, los que lo han tenido todo, incluida la posibilidad de dedicarse a los estudios y a la investigación". Vaya. Así que, según él, los ateos y ateas, amén de cultos, disfrutamos de una cómoda posición económica. Una estupidez sin más. Pero la frase adquiere todo su sentido posteriormente, al denunciar Cantalamessa la avaricia insaciable, a la que calificó de "idolatría", y la desenfrenada codicia de dinero, como la "raíz de todos los males". Compartimos la idea, que contribuye además a aclarar que la materia y su movimiento subyace a toda realidad. Pero rechazamos tanto la veracidad de la hipotética condición privilegiada que nos achaca como la relación que pueda establecerse entre ésta y su imagen del “mal absoluto”.
Comprobamos, pues, que, tras calificar de "el más abierto desafío" a su fe la campaña de publicidad emprendida por un buen número de organizaciones ateas, y tras identificarnos con las "fuerzas del mal", nos acusa además de avaros, idólatras y codiciosos.
A la vista de ello, el Observatorio Anti-Difamación Atea (OADA), reconociendo de nuevo atacada la dignidad e integridad de ateas y ateos por las declaraciones de un representante del catolicismo apostólico romano, exige al predicador Rainiero Cantalamessa una retractación pública de las declaraciones por él vertidas durante la celebración de un rito mágico ante miles de personas el pasado viernes, 10 de abril, en la basílica de san Pedro de Roma. Consideramos que dichas declaraciones favorecen actitudes discriminatorias, pudiendo constituir motivo de delito al criminalizar de ese modo a un colectivo como el nuestro. Nos reservamos además el derecho de iniciar las oportunas acciones legales contra el citado franciscano y solidariamente contra su superior, el jerarca Joseph Alois Ratzinger, alias "Benedicto XVI".






