El Cardenal William Levada, titular de la Congregación para la Doctrina de la Fe (la moderna Inquisición, sita en la Piazza del Santo Ufficio de Roma), dijo el martes pasado que la Iglesia católica no se opone a las realidades científicas como la evolución, pero consideró "absurda y no demostrada en absoluto" la pretensión atea —mencionando específicamente los trabajos del biólogo Richard Dawkins— de que ésta demostrara la inexistencia de su dios. Lo hizo durante una conferencia patrocinada por el Vaticano en conmemoración del 150 aniversario de "El origen de las especies" de Charles Darwin. "Creemos que, comoquiera que la creación haya devenido y evolucionado, en definitiva Dios es el creador de todas las cosas", afirmó, tan ufano él. En referencia al debate sobre la enseñanza del creacionismo en las escuelas en Estados Unidos, el cardenal Levada se limitó a decir que "el Vaticano escucha y aprende".
Días atrás, el ex ministro español Marcelino Oreja criticó al actual Gobierno por su "ofensiva laicista" durante un acto presidido por dos representantes de la monarquía, famosos por haber protagonizado no hace mucho una portada de la revista satírica "El Jueves", censurada por ridiculizar a la familia real. Oreja destacó la importancia de instituciones como la Universidad del CEU y la Asociación Católica de Propagandistas para contrarrestar la actual "extensión del ateísmo" en España y las "alteraciones profundas" que este fenómeno provoca en la sociedad española. En dicho acto estaban presentes la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, el cardenal Antonio María Rouco Varela y el nuncio del Vaticano, Manuel Monteiro.
En ambos casos se acusa al ateísmo de "absurdo" y de constituir un peligro para la convivencia. Desde el OADA, queremos manifestar lo siguiente:
Ninguna teoría científica dice ni demuestra nada sobre esos dioses a quienes se atribuyen poderes paranormales. El evolucionismo de Darwin únicamente da una explicación natural a muchas pretendidas demostraciones de la existencia de seres sobrenaturales. La posición vaticana es, en este sentido, claramente creacionista, se mire como se mire, lo que implica una oposición frontal con respecto al método científico. Decir, entonces, que es "absurdo" rechazar una creencia religiosa cualquiera equivale a afirmar que tal creencia es intrínseca y claramente racional, lo que no es ni será jamás el caso. Por el contrario, la fe es en sí misma un fenómeno "absurdo y no demostrado en absoluto", por utilizar sus mismas palabras, o, si se quiere, retomando un dicho del catolicísimo y ortodoxo Tertuliano, "credo quia absurdum".
En cuanto a la amenazadora realidad a la que aludió el Sr. Oreja, sentimos discrepar profundamente. El auge de los fundamentalismos religiosos, con su secuela de muertes, discriminaciones, injusticias y ambiciones políticas varias, demuestra que el verdadero peligro social reside en la expansión de tales creencias dogmáticas, y no en el avance de la racionalidad y el pensamiento crítico.
Por todo ello, desde el Observatorio Anti-Difamación Atea (OADA) exigimos públicas disculpas y una retractación tanto al Inquisidor General como al ex-ministro demócrata-cristiano, por difamar a la ciencia y al ateísmo. Sin cortarnos ni un pelo.






