BARCELONA. José Montilla y Elena Espinosa firmarán hoy un acuerdo en representación de sus respectivos órganos de gobierno, al efecto de extender el desvío puntual de agua procedente del Ebro, para tratar de reducir el impacto de la sequía.
Desde la Generalitat de Catalunya aseguran haber superado todos los impedimentos de orden técico y legal, por lo que no se espera ningún contratiempo para que hoy mismo se proceda a la ratificación formal del pacto entre los gobiernos catalán y español. Con este acuerdo, se garantiza la continuidad en el suministro de agua potable para abastecer el consumo humano de la ciudad de Barcelona, aún cuando el período de crisis pudiera prolongarse hasta el próximo invierno. Ambas instituciones insisten en aclarar que no se está hablando de ningún trasvase, sino de una aportación puntual de reducidas dimensiones, destinada únicamente a cubrir necesidades básicas de consumo humano.
Por su parte, Francisco Camps, president de la Generalitat de Valencia y barón local del Partido Popular, salió ayer al paso de la noticia, al afirmar que esta gestión de los rescursos fluviales constituye una « humillación » para su gobierno —a pesar de que tal medida se desarrollará íntegramente fuera de su área jurisdiccional—.
Camps amenazó con emprender todo tipo de acciones de protesta, como organizar manifestaciones e incoar pleitos ante Altos Tribunales, al entender que « Catalunya carece de legitimidad para humillar de este modo a la Comunidad Valenciana ».
Este político del Partido Popular es también conocido porque bajo su mandato se silenciaron —censuraron— las emisiones de Televisió de Catalunya en Castelló, València y Alacant.






