Desde hace unos años hasta aquí ha habido una evolución. Al principio la prensa rosa sólo informaba de la realeza y la nobleza. Así, los actores famosos no se veían como material para las revistas porque eran un mal ejemplo. Supuestamente su vida era libertina y sin arreglo a la moral de entonces, e incluso no se les dejaba pisar determinados hoteles. Pero poco a poco esos actores fueron motivo de cotilleo... hasta penetrar cómodamente en la prensa rosa.
Ahora la cosa se ha desmadrado. Triunfa la furcia que se ha acostado con determinado famoso. Si antes tu mérito era ser rey o noble, posteriormente hacer una buena película, o por ejemplo escribir una buena obra de teatro, ahora tu mérito es haberte acostado con el que hizo esa película y, lo que es peor, ser la ex pareja de la ex pareja de la ex pareja de aquel que tiene algún mérito profesional. Ahora el famoso ya no necesita hacer algo meritorio en la vida. Su profesión es esa. Simplemente famoso.
En los últimos años ha habido una irrupción fortísima de la información del corazón en televisión. Es más, ese tipo de programas casi monopolizan los canales de este país. No es ni bueno ni malo. Está ahí. Todos tenemos derecho a ver ese tipo de programas y también a dedicar nuestro tiempo a algo más edificante. Lo último ha sido la iniciativa que ha tomado la hermana de Letizia Ortíz, la hermana de una periodista.
Telma Ortíz se ha ido al juzgado para pedir algo que no tendría precedentes en España: que los periodistas «se abstengan de captar, publicar, distribuir, difundir, emitir o reproducir imágenes o instantáneas suyas o de su pareja». Excepto, se añade, cuando participen en actos oficiales como familia de los príncipes de Asturias. Mira tú qué bien. Así de fácil. Todo esto pasa por la persecución mediática a la que se vio sometida durante su embarazo y posterior nacimiento de su hija.
¿Tengo yo derecho a perseguir a alguien? Sí. ¿Tengo derecho a meterme en su casa? No. ¿Tengo derecho a fotografiar a un menor? Nunca. Si estoy en la calle, ¿puedo tomar fotos? Sí. Si estoy en un lugar privado, ¿puedo captar imágenes? No. Ese sería un buen límite. Sobre la prensa o programas del corazón hay mucha hipocresía. Todo el mundo los critica pero todo el mundo los ve. Yo quizá voy un poco contra corriente porque no los critico pero tampoco los veo porque considero que mi tiempo se puede invertir en cosas bastante mejores. De momento, dejo el link de una web que se llama Nos gusta la prensa rosa, una especie de asociación que defiende el derecho a consumir basura si tú consideras que es lo mejor que puedes hacer. Sí, amigos. Si quieres, también puedes consumir mierda. No pasa nada.






