Durante 28 años existió un muro que separó a los ciudadanos de los diversos sectores de Berlín. Esta creación del estalinismo (en concreto de Stalin y Molotov) con el beneplácito de Walter Ulbricht (líder del SED, el partido unificado en el poder en Alemania del este) cayó en 1989 para gloria de la democracia occidental. Este monumento a la división de la clase obrera en nombre de la defensa de la patria socialista produjo la escalofriante cifra de 125 muertos (oficialmente reconocidos) y unos 200 según organizaciones cercanas a las victimas.
Cualquiera mayor de 30 años puede recordar las imágenes de la dificultad de llegar a la libre Europa, los malísimos telefilmes de Alemania Occidental, los documentales del informe semanal. Los menores de 30 tendrán que hacer acto de fe o tirar de hemeroteca. La maquinaria informativa nos proveía con testimonios, casos, pruebas de las consecuencias del imperio del mal en Europa. En 28 años 200 personas perecieron intentando salir de la opresión estalinista, de la STASI y de varias otras consecuencias de vivir en la RDA.
Pero desde la caída del muro, se viene erigiendo otro muro mucho más sutil, extenso y peligroso. Se extiende desde Algeciras (incluyendo las islas Canarias, que están a la derecha, en un cuadrado a la altura de Túnez) hasta el Bósforo y recorre la frontera rumana, búlgara, húngara y polaca.
Últimamente la Unión Europea está intentando privatizar sus fronteras (no son ellos nadie). Para ello Ucrania tendría un contrato de gestión de las fronteras orientales de Europa, igual que una carretera de peaje. Dos controles importantes de esa frontera son Malta y Chipre, para el lector español son los Irún y La Jonquera de la Unión.
Según una recopilación de artículos de periódicos internacionales 11.778 inmigrantes han muerto desde 1988 hasta hoy en la frontera europea, de los cuales 4.226 han desaparecido en el mar. Todos ellos intentando cruzar el otro muro.
La macabra cifra se desglosa del siguiente modo : al menos 8.133 personas han muerto o desaparecido en el Mediterráneo, y alrededor de 1.579 han muerto por deshidratación intentando atravesar el desierto del Sáhara (incluyendo a las victimas de las deportaciones de inmigrantes a pleno desierto hechas por los gobiernos de Libia, Argelia y Marruecos, también se incluyen las 560 personas que perecieron en septiembre de 2000 a manos de un grupo de libios durante los asaltos contra extranjeros en la ciudad del noroeste de Zawiyah). Atravesando el Estrecho de Gibraltar o el Océano Atlántico han perecido unos 4.004 inmigrantes.
En el Canal de Sicília han muerto 2.487 personas de los cuales 1.529 son desaparecidos en alta mar y otros 64 han muerto entre Argelia y Cerdeña. 553 han muerto en el mar Adriático entre Albania e Italia. En el mar Egeo 885 inmigrantes murieron cerca de las islas del Peloponeso, de los cuales 461 desaparecidos en alta mar. Y 597 inmigrantes murieron entre Las Comores y la isla francesa de Mayotte, en el Océano Índico, de actualidad por el intento de golpe de estado independentista.
Escondidos en los barcos de carga que viajaban directamente a puertos europeos, 141 personas han muerto por asfixia o ahogados.
Viajando escondidos en los camiones 282 personas han muerto o por asfixia o aplastados por el peso de la carga o a causa de accidentes en sitios tan diversos como Albania, Francia, Alemana, Grecia, Inglaterra, Irlanda, Italia, Holanda, España y Hungría.
Otra causa de muerte han sido las minas anti-persona colocadas a lo largo de la frontera griega con Turquía donde han muerto 88 inmigrantes.
182 personas murieron ahogadas en ríos fronterizos entre Croacia y Bosnia ; Turquía y Grecia ; Eslovaquia y Austria y Eslovenia e Italia ; 112 han muerto atravesando a pie las montañas de las fronteras de Grecia, Turquía, Italia y Eslovaquia durante el invierno, unos congelados, otros sin agua ni comida.
23 personas murieron en Calais (Francia) cayendo a las vías del túnel del Canal de la Mancha o fulminadas saltando la red eléctrica de la Terminal francesa.
Y finalmente, 35 perecieron por el fuego de los militares de la Guardia civil española y de la policía marroquí o heridos a lo largo de la alambrada entre Marruecos y el territorio de Ceuta y Melilla y 18 personas han muerto quemadas después de que un centro de deportación en Holanda y otro en España ardieran.
Al que intente rebatirme las anteriores cifras empezando a sumarlas, ya le aviso que no cuadran, porque son cifras extraídas de testimonios y organizaciones de apoyo que nunca coinciden con las cifras oficiales de los países receptores. Pero no seáis tan duros conmigo, en todo caso estamos seguros de que en estos 20 años (aún nos faltan 8 para poder comparar con el muro de Berlín) han muerto más de 15.000 personas y todo por querer llegar al mismo paraíso que los malvados estados socialistas impedían a sus ciudadanos.
Si seguimos en la misma progresión, y la Agencia FRONTEX nos da muchas garantías de ello con sus equipos de intervención rápida que incitan a los inmigrantes a tomar rutas más peligrosas, es posible que en 2015, 28 años después de la caída del muro de Berlín y de que se erigiera el muro de Algeciras, estaremos muy por encima de los 20.000 muertos. Todo un éxito para la Unión Europea que se basa en los principios de la libertad y la democracia, una proporción de 100 a 1. Tela.






