Un jefe del Estado designado por un déspota, una incompresible paradoja. El ejército, sometido a una persona que no se somete a las leyes del Estado, algo anormal. Que nos consideren menores de edad, inmaduros e incapaces de gobernarnos sin la tutela y la salvaguardia monárquica, una falta de respeto al pueblo.
Que la sangre del ciudadano Borbón, valga más que la del ciudadano Martinez o el ciudadano García, algo injustificable desde el punto de vista racional. Destinar 10 M de Euros anuales al gracioso mantenimiento de esa familia en la actual situación económica, algo antipatriotico.
La REPÚBLICA... un requisito ético para la España de hoy.
¡Viva España republicana!






