Estoy desolado; extraordinariamente desolado, al comprobar cómo cada año, la exigua participación de público asistente a la manifestación por la III República en Madrid; en la que como siempre, se ululan eslóganes de tenor grosero y, cuando no, de pésimo gusto, fabricados en los sórdidos laboratorios de Partidos políticos en vías de extinción y, en absoluto, republicanos; lanzados por quienes, mayoritariamente, enarbolan banderas de la extinta Unión Soviética y, otras pancartas, de carácter netamente colectivista, obrerista, marxista o, comunista. La mini manifestación parecía, salvando todas las distancias, no una manifestación por la III República; se asemejaba, a un primero de mayo en un Moscú pretérito y, porque no decirlo, periclitado.
Estoy desolado; extraordinariamente desolado, después de haber sido convocado para participar en un Foro por la III República, en el que había que contestar a una serie de preguntas predeterminadas. Digo que estoy desolado, porque en el transcurso del mismo y, durante todo un día, casi nadie se ciñó en absoluto al cuestionario supuestamente previsto. Estoy desolado, porque me apercibí en el transcurso del segundo día del Foro, cuando ya habían abandonado el salón muchos asistentes al mismo, que uno de los convocantes, decidió introducir de rondón, el tema de la Autodeterminación, sin nombrarla explícitamente, si no subliminalmente, haciendo referencia a unos Pactos Internacionales acordados en la ONU en 1966
Y digo que estoy desolado, porque después de dos días trabajando en el Foro, el mencionado convocante, por teléfono, nos mandó literalmente a la mierda y, a tomar por el culo, a todos los que no estuviésemos incondicionalmente a su lado y, a su favor, en el tema de la Autodeterminación.
Estoy desolado, porque la misma persona, presidente al mismo tiempo, de una asociación cultural republicana, siempre en su afán de encontrar adeptos incondicionales para que su errática propuesta forme parte de los ejes constitucionales de la III República, me llamó falangista y franquista cuando le estaba rebatiendo con argumentos su enfermiza fijación política respecto al tema de la Autodeterminación; haciéndome recordar a otro energúmeno del seudo republicanismo español, que nos llamo a los federalistas, públicamente, en el Ateneo de Madrid: fascistas.
Estoy desolado; extraordinariamente desolado, porque muchos de los componentes del colectivo «republicano español» no saben; no encuentran o, no quieren encontrar, las verdaderas deficiencias históricas que padecen los españoles. No todos, pero sí muchos, magnifican retóricamente, unas propuestas políticas cómo el Derecho de Autodeterminación, que son extremadamente conflictivas y, en absoluto prácticas, para tratar de poner en la escena política del extraordinario momento en que vivimos , un Ente panespañol creíble, dirigido a conquistar el hipotético advenimiento de la III República; y, porque tampoco, son prioritarias para la sociedad española en su conjunto; demostrando con sus manidas posturas políticas personalistas, un supino desconocimiento, de la realidad española actual y, de su historia.
Estoy desolado, porque en el «movimiento republicano español» se perora de muchas cosas, sin entrar, sin profundizar y, mucho menos, parando mientes, para tratar de entender y, hacer comprender a los demás, la etimología de los conceptos que se mencionan de palabra y, por escrito. Algunos defienden al mismo tiempo, el Federalismo y la Autodeterminación; caso de la persona a la que me referí anteriormente; y yo les preguntaría, si saben, lo que es una federación de Pueblos, de Naciones o, de Regiones o, como se las quiera llamar; porque si lo supiesen, no hablarían tan erráticamente. Pues bien señores, para que lo sepan Vd., una federación es, un pacto voluntario entre PUEBLOS LIBRES, que tienen legitimidad suficiente, para poderse federar y, para decidir, vivir y desarrollarse, cada uno en su jurisdicción, sin interferirse y, de constituir un TODO, sin negarse en ningún caso como PARTES.
Y yo les preguntaría a renglón seguido: ¿si son PUEBLOS LIBRES, par qué necesitan autodeterminarse?
Yo comprendo que en España; en lo que se conoce cómo España, haya gente que no quiera formar parte de ésta vergüenza histórica conocida cómo tal, ya que yo mismo padezco ese trauma. Pero ojo, a sabiendas de que esa vergüenza histórica, haya sido construida durante siglos, interesadamente y, dependiendo de la época, y a partes iguales, por unos, en calidad de separatistas y, por otros, sus contrarios, en calidad de separadores.
Para ello, yo les recomendaría, organizarse DENTRO de los territorios que quieran independizar, con ese único fin, y buscar para encontrar entre sus moradores, una mayoría suficiente de separatistas y, a través de sus organizaciones nacionalistas, no pedir, si no EXIGIR FORMALMENTE, ante las más altas instancias españolas, europeas y mundiales con todas sus consecuencias y, basados en esos Pactos Internacionales de 1966 que tanto ensalzan, la independencia de sus territorios.
Están en su perfecto derecho. Pero claro, esto, tendrían que haberlo hecho antes o, hacerlo, en honor a la decencia y arrojo político, ahora y, en estos momentos, y no andar con el cuento de intentar meter por la puerta de atrás, de la hipotética y, non nata, Constitución de la III República española, ese muerto retórico de la Autodeterminación.
Que sepan, los que están erráticamente intentando que se incluya el tema de la Autodeterminación en la Constitución republicana española, ya que no sopesan las consecuencias retardatarias y, negativas, de ésta medida, que van por un camino tan intransitable, que demorarán sine die, el advenimiento de la III República. Y, comentarles en éste sentido, que: la Autodeterminación, no es una cuestión sine cuanon para las Democracias avanzadas del mundo actual y, consecuentemente, no debería serlo, para la III República Española Federal y Laica en particular; una República, que sin paliativos, deberá encuadrarse, dentro del marco de una definitiva Europa, que llegará a ser Federal y, porque no, laica. Y por último, comentarles en éste sentido que, para los que no somos, en ninguna de sus formas, nacionalistas, el manoseado tema de la Autodeterminación, es una cuestión retórica, utilizado por los internacionalistas o/y, nacionalistas, para encandilar a una hipotética clientela política.






