A lo largo de la historia de la humanidad, la información y la pedagogía han sido dos vehículos indispensable para acercarnos cada vez más a la razón crítica y por lo tanto al conocimiento, a los fundamentos inexorables de la democracia y la dignidad del ser humano, a la República como marco de igualdad, justictia social, libertad y fraternidad entre todos los ciudadanos, al derecho a decidir, dignidad adquirida por los Pueblos y en algunos casos usurpada a golpe de fusil y herida, echemos la vista atrás y recordemos la sólida labor pedagógica que realizaron en España los llamados maestros republicanos, constructores del castillo de la razón e impulsores del debate libre y crítico, es en ese punto y en esa memoria donde tenemos que construir una nueva conciencia social y el sentimiento republicano, camino que ha de llevarnos a una plena democracia que busque el progreso y el bienestar social de los hombres y mujeres libres e iguales con capacidad de decidir.
Los que temen la democracia siempre han temido perder sus privilegios adquiridos en una lucha desigual contra su igual, en su abaricia particular opresora no escatiman esfuerzos y asientan su castillo en el miedo y las armas, adulteran con adjetivos la minimalista razón ilustrada, lo inexorable a la democracia que en definitiva es el espejo de la voluntad de un Pueblo, voluntad llamada República, voluntad que en nuestro País fue robada a la fuerza en el golpe militar de 1936 y que actualmente todavía perdura con la arbitrariedad en la elección de algunos cargos públicos como ocurre con la monarquía y la Jefactura del Estado impuesta.
Aquellos que no aman a sus iguales y sí sus privilegios desiguales desestructuran la dignidad del sentimiento republicano a golpe de herida, miedo y adjetivización para anclar en un pasado de sangre y enfrentamiento fraticida la dignidad y los derechos universales del ser humano.
El digno recuerdo que debemos brindar a los luchadores por los valores universales democráticos, aquellos inseparables a la República, tiene que ayudarnos a construir una nueva estructura de razón dentro del marco del siglo XXI y no anclarnos en los hechos sobrevenidos de la Guerra Civil y la adjetivización usada para encasillar en la ideología y los prejuicios un sentimiento universal y adquirido por la humanidad a lo largo de la historia.
En la democracia, y por lo tanto en la República, cabemos todos y todas salvo excepciones lógicas, así, la ciudadanía de iguales y joven no tiene que seguir situando el sentimiento republicano en los adjetivos heredados e impuestos por la pedagogía interesada y partidista de un sistema dictatorial que impera en nuestro País desde hace más de 70 años. Los que luchamos por una nueva realidad social de ciudadanos libres e iguales con capacidad para decidir y basada en la justicia social tenemos que simplificar al instrumento democrático republicano de adjetivos como: “rojos, separatistas, antiespañoles, etc...”, que no hacen más que anclar la voluntad de un pueblo en una mera utopía. Parte de la responsabilidad es de la izquierda española, guardiana en su mayoría de los valores republicanos, pero que hoy por hoy tiene la responsabilidad de “liberalizar y socializar” la República, porque no, no, la República no es una ideología, en el sistema democrático pleno cabemos todos, es patrimonio conseguido por todos, luego el Pueblo dirá.
La información veraz y trasparente, el debate libre y crítico, es el instrumento ideal para cultivar los derechos y logros del ciudadano, logros que en el actual marco Constitucional de 1978 no consiguen integrarse de pleno derecho y que un Pueblo libre e informado debería dar pasos para superar. La Declaración Universal de los Derechos Humanos tiene que dar luz a la tibieza de la Constitución Española de 1978, luz en un punto al que llegamos después de la herida de un Pueblo que ha sufrido una Guerra Civil y décadas de Dictadura.
Felicidades a la democracia, a LA DEMOCRACIA en la Red que cumple un año, un periódico digital que sigue dando pasos firmes y diarios en ese camino informativo y pedagógico que ha de conducirnes al castillo de todos, el de la razón y los derechos, aquel donde la participación, la creatividad y el conocimiento humano puedan construir una sociedad de progreso y bienestar social.






