Como decía Rubén Darío “Juventud divino tesoro…”, pero por desgracia la juventud es efímera y luego quedan los recuerdos y esas horas de condenada soledad para muchos de nuestros mayores. Soledad a la que son castigados por nuestro egoísmo: en la sociedad actual, las relaciones interpersonales han pasado a un segundo plano con el inconveniente de dejar aún más aislados a nuestros mayores si cabe. Algunos viven sus horas de soledad en silencio, sus dolores, sus enfermedades, sus penas, sin que a una sola persona le preocupe de si hoy han salido de sus casas, o si han caído enfermos y no tienen cuidados. Los hemos ido condenando a su incomunicación, debido al individualismo que sufre la sociedad moderna.
El Gobierno, con la Ley para la Autonomía Personal y Atención a las Personas en Situación de Dependencia ha permitido a muchos de ellos recibir atenciones que en otras circunstancias hubieran sido imposibles, como en los estados de desatención familiar, o la teleasistencia, una voz amiga que diariamente les dirige una palabra de calor y aliento en su lucha incesante contra la soledad, un nexo de unión entre su, muchas veces forzoso, aislamiento y el resto de una sociedad por la que tanto dieron y que ahora les obvia. Estas iniciativas gubernamentales les han abierto un resquicio de alegría, les han devuelto las ganas de seguir viviendo porque su ausencia sí sería una infinita tristeza para quienes les tienen apego, para quienes les dirigen diariamente una sonrisa cálida y les tienden una mano.
Los avances tecnológicos además, han abierto nuevas vías a las comunicaciones, como los blogs, bitácoras o redes sociales, una ventana al mundo para esas personas que viven en aislamiento, en soledad. Un invento que a muchos de ellos les ha cambiado la vida. Este fue el caso de María Amelia López Soliño, a quien su nieto obsequió en su 95 cumpleaños con un blog, algo que cambió su vida desde entonces. Los días de encierro en un dormitorio finalizaron, dando paso a la posibilidad de comunicarse con personas de todo el mundo y sus interminables muestras de cariño, así hasta recibir 1.699.307 visitas desde el día de su apertura, el 23 de diciembre de 2.006. Por desgracia Amelia nos dejó el pasado 20 de mayo, pero nos dejó testimonio de todas sus vivencias, de sus inquietudes, de sus reflexiones. Pero ella también se llevó lo mejor de cada uno de nosotros, y tres de los mejores regalos que puede tener una persona de su edad, sentirse útil a sus 95 años, la incansable dedicación Y reconocimiento de su nieto y nuestra compañía.
Desde aquí, rindo homenaje a todas las personas que sólo nos sacan unos días de sabiduría y a las que tanto les debemos. Querida Amelia, descanse en paz.






