La salida a la palestra de Paco Camino ha dado que hablar en tertulias de todo tipo, incluida la que frecuento, y los aficionados más veteranos recordaban la vinculación con Méjico de El Niño Sabio de Camas. En la plaza de Insurgentes de México tuvo Camino tardes gloriosas y la afición de este país tan taurino lo convirtió en su torero “consentido”. En Méjico tuvo amores el matador y emparentó, nada menos, que con la familia Gaona. El primer hijo del diestro, que reside en el DF, se hace llamar Paco, y luce con orgullo sus dos apellidos: Camino y Gaona; actualmente se dedica a apoderar toreros y no hace mucho realizó, junto a muy doctos cronistas taurinos, un video que recoge las mejores faenas de su padre por aquel país.
La memoria nos trae a colación la figura de Rodolfo Gaona, torero mejicano que triunfó durante el primer tercio del siglo XX, no solo en tierras americanas si no también en España, donde llegó a casarse con una joven actriz, Carmen Ruiz de Moragas, celebre por sus éxitos en los escenarios y también por haber sido amante de Alfonso XIII, con el que llegó a tener dos hijos, uno de ellos el pintoresco Don Leandro de Borbón. El matrimonio de la actriz y el torero duró muy poco, en particular porque el torero puso el Océano Atlántico por medio, al regresarse a su querido Méjico. Estos desamores dieron pie a una novela de tesis y también a una película, con el titulo de “La malcasada”, donde se planteaba de forma directa la necesidad de la regulación del divorcio en España.
El autor del libro, Francisco Gómez Hidalgo, sería también el director del largometraje, con estreno en 1927, y en el que participaron como actores unas cien personalidades de la época, desde toreros como Juan Belmonte e Ignacio Sánchez Mejias, políticos como el Conde de Romanones y Marcelino Domingo, abogados como José Serrano Batanero y Felipe Clemente de Diego, pintores como Julio Romero de Torres y Santiago Rusiñól, escritores como Ramón del Valle Inclán y Antonio Zozaya, y así hasta los mas de cien de que hablo. Buena parte de la película transcurre y se rodó en Toledo, y puede que por ello aparezcan personajes toledanos como el maestro Jacinto Guerrero, el periodista y después ministro republicano Emilio Palomo, y el canónigo José Polo Benito. Hay que señalar que Francisco Gómez Hidalgo, periodista muy celebre en los años veinte y treinta, y que moriría prematuramente en el exilio, era natural de Val de Santo Domingo. La película ha sido muy estudiada por un buen número de historiadores del cine español, que señalan la originalidad de la misma, al representar a los personajes reales con actores y a los interpretan la ficción con sus nombres y apellidos.
Aunque supongo que es mucho pedir que Francisco Gómez Hidalgo tenga algún reconocimiento en su pueblo, no pasaría nada si las instituciones culturales toledanas, aunque no estimen pertinente investigación alguna, dispusieran de tan singular película y que se propiciase el conocimiento del eminente periodista, también autor y director teatral.






