Por lo mismo, apuntó, las decisiones que tome la actual administración serán congruentes “con la nueva realidad política”.
De acuerdo con los resultados definitivos de la consulta, el partido Kadima fue el más votado con 28 escaños para el Knesset o parlamento, seguido con apenas un asiento de diferencia (27) por el derechista Likud, que dirige Benjamín Netanyahu.
Sin embargo, el predominio de la derecha, a partir del tercer lugar obtenido por el partido ultranacionalista Yisrael Beiteinu, del judío de origen ruso Avigdor Lieberman (15 curules), aleja las posibilidades de que Kadima pueda encabezar una coalición de gobierno.
Likud invitó a Kadima a incorporarse a una alianza bajo su liderazgo, pero Olmert aconsejó a Livni que será mucho mejor pasar a la oposición que unirse al bloque de derecha.
Mientras la formación aún gobernante espera tomar una decisión este domingo, el primer ministro saliente insistió en que esa postura será una movida que le asegurará a Kadima la victoria una vez que el ejecutivo guiado por Netanyahu caiga y haya nuevas elecciones.
El espectro político se mantiene aún muy cambiante, toda vez que dentro del partido Laborista, que fue relegado al cuarto puesto con 13 escaños, se levantan voces para que dimita su líder, el ministro de Defensa, Ehud Barak, quien también pasará a la oposición. Por otro lado, los ministros del equipo saliente coincidieron en “pagar el precio” de no alcanzar una tregua duradera con el grupo islamista Hamas, que controla la Franja de Gaza, si ésta no incluye la liberación del soldado israelí Gilad Shalit, preso desde 2006.
Para el ministro del Interior, Meir Sheetrit, tras la devastadora agresión israelí contra Gaza, en la que hubo más de seis mil 600 muertos y heridos, “esta es la oportunidad de traer a casa a Shalit”. Sheetrit subrayó que no deben aceptar ningún acuerdo que excluya al militar cautivo, e incluso se pronunció por pactar un cese del fuego duradero en dos fases, la primera de las cuales incluiría que Hamas excarcele a Shalit y lo transfiera a manos egipcias.
El sábado, Olmert emitió un comunicado en el cual descartó firmar un armisticio con Hamas si eludía dejar en libertad al soldado, mientras los palestinos favorecen canjearlo por unos mil prisioneros.
Para los islamistas, cualquier entendimiento pasa por el compromiso judío de abrir los cruces fronterizos con Gaza y levantar el bloqueo impuesto hace ya 20 meses.
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