Qué pena me dan aquellos que temen al progreso y las reformas, aquellos que no se sientan al lado de un homosexual porque creen que les va a contaminar, aquellos a los que su fe no les enseña a amar al prójimo , ni a respetarlo , como se respetan a si mismos, aquellos que salvaguardan a sus hijos de los estudios y no los salvaguardan de la vida, ni de la sexualidad ,ni del aborto ,ni de las relaciones de todo tipo ,mientras que no los vea la vecina del quinto, ni lo sepan el entorno social.
Qué asco me dan los hipócritas de mesa camilla y boca pútrida de tanto criticar, que nunca se quitan la careta, que dan un beso en la frente a su mujer y otro en la boca a la querida, que ven bien la explotación de la mujer que hace veinte años friega en su casa , a la que nunca pagaran un sueldo digno, ni considerarán como un miembro más de su familia
Qué poco saben de la vida, los que aún tienen reminiscencia de cuando las cosas se hacían de otra forma, cuando los votos se invalidaban en unas urnas de pega y votar no era más que un mero trámite ,y en qué poco valoran las decisiones que se han tomado entre todos, pegándose unos aperreos por el poder y la gloria efímera , del que luego tienen que arrepentirse en los confesionarios
Qué suerte tenemos algunos de haber nacido libres y con voluntad de volar ,qué inmensa suerte que tras cuarenta años de intransigencia, de decirnos lo que debíamos y no debíamos pensar, de hacernos temer la libertad y meternos los prejuicios y la religión a mansalva, aún hoy podamos y queramos vivir en paz.






