El lenguaje político: arma de doble filo

Las instituciones públicas de nuestro estado se esfuerzan a diario por mantener una imagen pública que les permita justificar todas sus acciones. Las decisiones políticas más polémicas tratan de camuflarlas mediante un ingenioso uso del lenguaje.

En la gran mayoría de ayuntamientos hablan de «recalificación del suelo» cuando en realidad se trata de enriquecer a promotores e inmobiliarias. En gobiernos autonómicos como el de la Comunidad de Madrid, hablan de «mejora de la gestión de los hospitales» en realidad se trata de privatizar los centros de salud públicos. A nivel estatal, los ministros de economía de la gran mayoría de países occidentales usan eufemismos como «agilizar el mercado» para referirse a recortes en los derechos de los trabajadores y a bajar impuestos a las empresas y personas más ricas del estado.

Uno de los focos de actualidad donde el uso del lenguaje es más evidente es en Italia. El Gobierno de Italia está compuesto por partidos neofascistas y pretende criminalizar a las personas por el mero hecho de nacer, de nacer en un país determinado. En la misma línea política, también tratan de configurar étnicamente el país, algo que no veíamos desde principios de la década de los 40. Pero… ¿Cómo es posible que esas ideas sean aceptadas por una gran parte de los italianos? Pues sencillamente por un macabro uso del lenguaje de la derecha italiana, que bombardea a diario lostelenoticias criticando a los extranjeros con argumentos muy populistas. De alguna manera es como si todos los racistas y xenófobos de nuestro país realizaran sus descabelladas propuestas abiertamente y desde el gobierno.

No obstante, en la otra cara de la moneda, encontramos en América Latina el ejemplo contrario del uso del lenguaje político. La única manera de vencer dialécticamente a la derecha es mediante la pedagogía. Y para que esa pedagogía sea posible es necesario tener a oradores que sepan conectar con la gente. Ese es el caso de Chávez, que aunque lo tachen de «showman», sabe conectar con la gente y usa el lenguaje como herramienta pedagógica para tratar de explicar sus acciones de gobierno. En su programa «Aló Presidente», siempre usa gráficas, tablas y otros datos para explicar de una manera amena su acción de gobierno.

Existe un delgado límite en el que se encuentran el populismo y la pedagogía. La historia determinará quién fue populista y quién pedagogo.

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